
Está junto a un lago o algo parecido, con lo que los mosquitos vuelan por todas partes.
Nuestro hotel está recién construido (de hecho no está aún terminado y por las mañanas escuchamos los martillazos). Es muy blanco y muy espiral, debemos ser los únicos inquilinos, o como mucho habrá otra habitación ocupada.
He colgado la mosquitera del ventilador, sobre la cama, desde donde escribo, y aun así un mosquito ha conseguido penetrar y me está dando el coñazo. Mierda.
Son las 5:30 pm, los restarantes no abren hasta las 07:00 pm y tengo hambre porque hoy no he almorzado.
He salido de mi habitación hacia la de Litos y mamá. Por el camino me he encontrado con un ciempiés (o algo así) gordo y grande correteando por el pasillo. He pasado corriendo por el pasillo curvo, y he llegado llena de polvo blanco que he levantado con los pies, debe ser por la obra. A la vuelta, el ciempiés, que había sufrido una patada de Litos, estaba arrastrándose con 50 pies y recubierto de polvo blanco. Somos monstruos.
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