Hemos desayunado en un restaurante francés al lado del hotel, recomendado por la Lonely. Está riquísimo.
Mamalacullán es un pueblo artesano. A todas horas se escuchan los martillazos, y hay un montón de tiendecitas de cosas talladas. También hay una gran roca tallada, sobre la que escribo ahora. A unos metros, un cuervo que le quita las pulgas a una cabra. La lluvia es templada, así que ya nos hemos resignado a empaparnos y nos da igual.
Baba es un viejo de pelo blanco y piel oscura que nos cuenta historias. Dice que es nieto de Ghandi. También dice que es mi abuelo. Es muy amable con los animales y los niños. Dice que tiene 7700 años, que no nació en ninguna parte, sino en todo el mundo, y que puede hacer lo que quiera: arrancarse el corazón, convocar un tsunami...
Se ha llevado a Litos a un cuartito y le ha contado un secreto.


Tras la lluvia, los mosquitos se han desquiciado y chupan toda la sangre que pueden. me han picado en los tobillos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario